SOBRE
N12
PANORAMA
Elementos no digitalizables: Pliegues, transparencias y desplegables
2026
Marc Anglès
Marc Anglès
Universidad de Barcelona
marcangles@ub.edu
Recibido/Submitted: 27/09/2025 | Aceptado/Accepted: 07/01/2026
DOI: 10.30827/sobre.v12i.35007
Citar como: Anglès, Marc. 2026. “Elementos no digitalizables: pliegues, transparencias y desplegables”. SOBRE 12. https://doi.org/10.30827/sobre.v12i.35007
Cite as: Anglès, Marc. 2026. “Non-digitizable elements: folds, transparencies and fold-out posters”. SOBRE 12. https://doi.org/10.30827/sobre.v12i.35007
NON-DIGITIZABLE ELEMENTS: FOLDS, TRANSPARENCIES AND FOLD-OUT POSTERS
ABSTRACT: This article focuses on analysing how new digitalisation policies linked to universities and their libraries may represent a step backwards for artistic research. Accessing or the opportunity to preview a document through the screens condemn us to cruise using a very specific two-dimensional format that deletes other possible readings. In this sense, the concept of fold developed by Gilles Deleuze, applied to the graphic work of George Maciunas, testifies in this article to the potential of some graphic resources in danger of extinction in the digital era. The fold, as well as the transparency or the fold-out posters present artistic-like experimentation tools to expand the concepts further of the written word. Finally, the article concludes with the analysis of two PhD theses that have been affected by the recent processes of digitalisation in the academic field. The standard linked to the digital delivery of documents can be an extensive tendency that changes the libraries in spaces which promote a single way to observe the world, a digital form.
KEY WORDS: libraries, digitisation, fold, art, archival violence
RESUMEN: Este artículo se centra en analizar cómo las nuevas políticas de digitalización vinculadas a las universidades y sus bibliotecas pueden suponer un retroceso para la investigación artística. El acceso y la previsualización de los documentos a través de las pantallas nos condena a navegar por un formato bidimensional muy concreto que elimina otras posibles lecturas. En este sentido, el concepto de pliegue, desarrollado por Gilles Deleuze aplicado a la obra gráfica de George Maciunas, es capaz de dar testimonio en este artículo del potencial de algunos recursos gráficos en peligro de extinción en la era digital. El pliegue, así como la transparencia o los desplegables, se presentan como herramientas de experimentación artística capaces de expandir los conceptos más allá de la palabra escrita. En última instancia, el artículo culmina con el análisis de dos tesis doctorales que se han visto afectadas por los recientes procesos de digitalización en el ámbito académico. Las normativas vinculadas a la entrega digital de documentos pueden convertirse en una tendencia expansiva que convierta las bibliotecas en espacios donde se promueve una única forma de observar el mundo, una forma digital.
PALABRAS CLAVE: biblioteca, digitalización, pliegue, violencia archivística, arte
SECCIÓN PANORAMA
SOBRE N12 01/2026
1. Introducción: la digitalización como máquina del tiempo
Hacía mucho tiempo que estaban hechos pedazos y todo rastro de impresión había ido desapareciendo. Pero aquí y allá, cartones deformados y broches metálicos rotos contaban bastante bien la historia. De haber sido literato habría, quizá, moralizado sobre la inutilidad de toda aquella ambición. (Wells, 2020, p. 211)
En la adaptación cinematográfica de la novela La máquina del tiempo, dirigida por Simon Wells en el año 2002, el director, bisnieto del autor literario H. G. Wells, imaginó un futuro en el cual las bibliotecas habían sido completamente digitalizadas. Concretamente, la palabra impresa era sustituida por transcripciones orales llevadas a cabo por un holograma. Como afirma Barbara Robertson en su artículo «About Time. The computer graphic technologies of digital domain and industrial light and magic on “The time machine” movie», los efectos especiales de esta película son un reflejo social de cómo imaginábamos el futuro vinculado a las nuevas tecnologías a principios del s. XXI (2002, p. 24).
En la actualidad, dicha digitalización se está haciendo realidad. Las bibliotecas, pero también otras instituciones estrechamente vinculadas a estos espacios, como por ejemplo los museos y las universidades, están apostando por la transformación digital de sus colecciones y también de sus procesos administrativos. En pocas palabras, un modelo más rápido para almacenar y compartir la información, pero también para agilizar y estandarizar los trámites burocráticos y eliminar el espacio físico que ocupan sus formularios. En este contexto, este artículo se centra en analizar cómo las nuevas políticas de digitalización vinculadas a las bibliotecas universitarias, y concretamente al depósito de tesis doctorales, pueden suponer un paso atrás para la investigación artística. En un mundo de pantallas y de previsualizaciones en dos dimensiones, la digitalización de documentos puede convertirse en una forma de homogeneizar formatos y enterrar recursos gráficos, cromáticos y táctiles capaz de explorar y expandir ideas más allá de la palabra escrita.
En este sentido, la investigación parte de la noción de pliegue descrita por Gilles Deleuze como una forma de reivindicar los discursos no hegemónicos y contrarrestar las miradas unidireccionales (Deleuze, 1989). El objetivo es ejemplificar este concepto a través de aquellas prácticas e investigaciones artísticas vinculadas al formato de la publicación y que toman como objeto, lenguaje y vehículo de creación algunos elementos no digitalizables. Por ejemplo, el uso del pliegue y el desplegable por parte del artista George Maciunas se convierte en un testimonio de cómo estos recursos gráficos son difícilmente transferibles al mundo digital. Por otro lado, estos documentos vinculados al colectivo artístico Fluxus también encarnan herramientas útiles para construir contra relatos capaces de «explorar lenguajes y romper con las genealogías más ortodoxas y habituales del arte contemporáneo» (Estella, 2012, p. 3). Así pues, mediante una aproximación teórica contextualizada entre los vínculos de biblioteca, arte y digitalización, este estudio sigue una metodología de análisis cualitativo priorizando la singularidad, relevancia e impacto de iniciativas artísticas pioneras. Estos proyectos han sido seleccionados por la capacidad discursiva de aquellos recursos gráficos que presentan y no pueden ser escaneados en dos dimensiones. Por otra parte, estas mismas cuestiones también abren un debate sobre la riqueza de formatos y lenguajes artísticos que se pueden perder si únicamente se permite la entrega de documentos académicos en formato digital.
Finalmente, el estudio culmina con el análisis de dos casos recientes. En concreto, dos tesis doctorales del ámbito de las bellas artes depositadas en el Centro de Recursos para el Aprendizaje y la Investigación de la Universidad de Barcelona (CRAI) en pleno auge de la era digital. Se apuesta por estos casos de estudio por la relevancia a nivel nacional de la colección de libros de artista y publicaciones especializadas impulsada por esta institución académica desde hace más de veinte años. Estos documentos situados entre la investigación teórica y la práctica artística pone de manifiesto cómo las políticas de digitalización actuales de las universidades y sus programas de doctorado condicionan su formato. Las transparencias y los desplegables que forman parte esencial de sus discursos y expanden los conceptos analizados mediante el tipo de papel o la tridimensionalidad se difuminan de nuevo al trasladarse a una pantalla.
2. Más allá del soporte
«A lo largo del último siglo, la aceleración tecnológica ha transformado nuestro planeta, nuestras sociedades y a nosotros mismos, pero no ha sido capaz de transformar nuestra forma de entender todas esas cosas» (Bridle, 2020, p. 12).
El debate acerca de la naturaleza de las bibliotecas es una de las cuestiones más antiguas que existen. Para algunos, es un proceso de reunión y organización de documentos con el objetivo de crear colecciones y responder a demandas informativas (Lee, 2000). Sin embargo, para otros lo importante es su contenido y descifrar las estrategias estáticas, dinámicas o híbridas de gestionar los documentos (Didi-Huberman, 2007; Guasch, 2011; Foster, 2016). En plena era de Internet, estos debates vuelven a coger fuerza con la llegada de los archivos PDF de formato digital que nos ofrecen nuevas aproximaciones a los modos de introducir los documentos en las bibliotecas y los depósitos.
Decimos “más allá del soporte” porque la emergencia de las tecnologías digitales de registro documental dio paso, primero, a la irrupción del documento electrónico y, luego, a la digital: eso impactó en las prácticas archivísticas con nuevas operaciones sociotécnicas y la reformulación de las ya existentes. La digitalización documental implicó el rasgo novedoso de convertir información existente en soportes analógicos (papeles, cintas, películas, discos de vinilo) en flujos de bits; lo que hoy llamamos datos. Pero tal situación no implicó una transformación de los fundamentos teóricos y metodológicos del paradigma archivístico tradicional. La digitalización se orientó, en origen, a garantizar la complementariedad de soportes como modo de conservación preventivo de los documentos originales, sobre todo para evitar la manipulación de los soportes físicos en las consultas, y también para volver más rápida y precisa la recuperación de información. (Vigna, 2024, p. 62)
Más allá de aparatos electrónicos y pantallas, parece innegable que el término digital se ha instalado en la vida cotidiana y la ha modificado para siempre. Hoy en día, se juega online, pero también se compra online, se hacen amigos por Internet e, incluso, se practica sexo por Internet. A priori, puede parecer que las normativas y los espacios que regulan el resguardo y la catalogación de los documentos no hayan cambiado con la llegada de la era digital. Sin embargo, la conservación, catalogación, instrumentos de búsqueda, los retos de la digitalización y los documentos nacidos en un formato digital son parte de un cambio de paradigma capaz de definir unos modos de hacer y una determinada comprensión del mundo (Bridle, 2020, p. 22). Como afirma Diego Germán Vigna en el artículo Dilemas en torno a objetos y archivos digitales:
Con la aparición de nuevas formas de hacer archivo, vehiculizadas por los medios digitales en red, la matriz institucional o burocrática original fue mutando hacia procesos y dispositivos tecnológicos más complejos, de propiedad pública, privada o estatal, que cada vez más definen los criterios de selección, circulación, exclusión y acceso a los registros, a veces incluso al margen de la agencia humana. (2024, p. 59)
En este sentido, existe otra línea de pensamiento distinta a las mencionadas al inicio de este apartado que vincula la biblioteca y sus archivos como mecanismos de control que determinan dinámicas sociales (Foucault, 2002). «Los archivos, siguiendo esta línea, operan como instancias estructurantes de lo decible y por añadidura, de lo pensable, característica que evidencia la imbricación profunda entre archivo y poder» (Vallejos-Fabres y Silva-Flores, 2025, p. 530). Así pues, en el contexto de la era digital y, por lo tanto, de nuevos soportes, formatos y medios de almacenamiento, la pregunta por la naturaleza de la biblioteca se actualiza para seguir debatiendo aquello que debe o no formar parte de sus colecciones y de qué manera. Es decir, cómo organizar, conservar, ordenar y, por lo tanto, de instituir en aquello que Jacques Derrida definió como un acto de violencia y un principio de poder (1997, p. 86).
No obstante, y como afirma el propio Derrida, «al igual o más que una cosa del pasado, antes que ella incluso, el archivo debería poner en tela de juicio la venida del porvenir» (1997, p. 41). Por este motivo, es necesario preguntarse por el futuro, por los condicionantes que es capaz de ejercer el mundo digital sobre el archivo y su contenido. Vinculado a esta misma cuestión, Boris Groys narra la transformación de un documento físico al formato virtual y su visualización a través de la pantalla con las siguientes palabras:
La información digital debe visualizarse, tiene que volverse imagen para ser vista. Aquí tenemos una situación en la cual la eterna dicotomía espíritu/materia se reinterpreta como dicotomía entre el archivo digital y su visualización, o entre “información inmaterial” e imagen “material”, incluyendo un texto visible. En términos más teológicos: el archivo digital funciona como un ángel, como un mensajero invisible que transmite una orden divina. Pero un ser humano sigue siendo exterior a este mensaje, a esta orden, y está, por lo tanto, condenado a contemplar sus efectos visuales. (2014, p. 189)
Con esta descripción, Boris Groys ejemplifica cómo la conversión de un archivo físico a un formato digital modifica los recursos sensoriales que van más allá de nuestros ojos. Una acción que le permite catalogar la digitalización de un documento o una imagen como un acto de violencia archivística contemporánea: «Uno podría decir que la digitalización transforma las artes visuales en artes performativas. Hacer una performance de algo implica, sin embargo, interpretarlo, traicionarlo, destruirlo. Cada performance es una interpretación y cada interpretación es un abuso» (Groys, 2014, p. 190).
Así pues, se puede afirmar que ciertos procedimientos y recursos propios del mundo digital que se complementan están conduciendo a la sociedad contemporánea hacia un modelo de conservación, divulgación y contenido específico. No obstante, no se puede obviar que «el vínculo entre archivos y medios no facilita por defecto las políticas de preservación del patrimonio cultural y artístico por su condición ubicua, como tampoco las formas de acceso y de expansión y democratización de nuevos espacios interpretativos» (Vigna, 2024, p. 59).
En este preciso instante, las bibliotecas entendidas desde múltiples espacios (museos, centros educativos o de investigación especializada, entre otros) cambia radicalmente. Sin descartar los beneficios de acceso a la ciencia y la cultura aportados por Internet, la ciudadanía contemporánea puede caer en la trampa de no valorar todas sus consecuencias y concebir una biblioteca sin sede física que no prioriza los lugares de encuentro, la diversidad de formatos y de conocimientos. Como explicó Michèle Petit en la biblioteca de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid:
No obstante, y como afirma el propio Derrida, «al igual o más que una cosa del pasado, antes que ella incluso, el archivo debería poner en tela de juicio la venida del porvenir» (1997, p. 41). Por este motivo, es necesario preguntarse por el futuro, por los condicionantes que es capaz de ejercer el mundo digital sobre el archivo y su contenido. Vinculado a esta misma cuestión, Boris Groys narra la transformación de un documento físico al formato virtual y su visualización a través de la pantalla con las siguientes palabras:
Hablar de la biblioteca como un jardín es para mí una oportunidad de recordar que no somos reducibles a variables económicas que se ajustan más o menos a las necesidades del mercado. No nos limitamos tampoco a nuestros roles sociales, aunque éstos nos resulten fundamentales. Somos también, o somos quizá ante todo, animales poéticos, animales narrativos. «Ante todo» puesto que los humanos han creado obras de arte desde hace más de 40.000 años, mucho antes de inventar la agricultura o la moneda. (2020, pp. 1-2)
3. Deleuze, el pliegue y George Maciunas
La transcodificación de archivos digitales es una característica propia del mundo virtual, en la cual un documento WORD se transforma en un archivo PDF o una imagen JPG en un TIFF. De este proceso, es interesante cómo el teórico de los new media Lev Manovich utiliza el concepto de la transcodificación para definir la conversión de ciertos procedimientos informáticos en fenómenos culturales (2017, pp. 92-94):
The term transcoding is in itself a metaphor, not coincidentally taken from the domain of computing practice. […] The prefix «trans» emphasizes a conversion from a source to a completely different destination, namely, another hardware device, another operating system, another database, or another application program. Manovich’s metaphor covers a similar process. He is concerned with digital-to-cultural conversions that yield to new composites of the digital and the cultural, a blend of human and computer meanings, of traditional ways in which human culture modelled the world and the computer’s own means of representing it. (Van Den Boomen, 2014, p. 19)
En este apartado se pone énfasis en un modelo de bibliotecas que apuesta por lo digital a consecuencia de los fenómenos contemporáneos transcodificados del universo virtual que definía Lev Manovich. Concretamente, el punto de partida es el gran archivo digital que define Marina Garcés y su creciente e impalpable volumen que no permite atender a toda la información ahí contenida (2014). Este gran archivo se materializa de una forma muy clara mediante la burocracia, donde el modelo digital ofrece más rapidez para almacenar y compartir la información, pero también para agilizar y estandarizar los trámites burocráticos y eliminar el espacio físico que ocupan sus formularios. Sin embargo, el problema surge cuando esta noción desmesurada de los datos se extiende a la incorporación de nuevos libros y, como se puede comprobar al final de este artículo, incluso al depósito de tesis doctorales.
Este hecho permite focalizar la investigación en la violencia archivística que choca frontalmente con el recurso gráfico del pliegue. Esta casuística no solo reduce el marco de investigación, sino que permite ejemplificar una herramienta de experimentación artística que se ve penalizada por las particularidades, tiempos y dinámicas del gran archivo digital.
Partiendo de las esculturas y pinturas del Barroco, Gilles Deleuze plantea el pliegue como un rasgo vigente en la época contemporánea y su capacidad de extrapolarlo a infinitas disciplinas. De este modo, existen diferentes pliegues o, en otras palabras, diferentes métodos para generar ideas y empaquetarlas que son capaces de cuestionar las fuerzas de un discurso hegemónico. En palabras del propio Deleuze:
Plegar-desplegar, envolver-desarrollar, son las constantes de esta operación, hoy en día como el Barroco. […] Incluso comprimidos, plegados y envueltos, los elementos son potencias de ensanchamiento y de estiramiento del mundo. Ni siquiera basta con hablar de una sucesión de límites o de marcos, pues todo marco señala una dirección del espacio que coexiste con las otras, y cada forma se une al espacio ilimitado en todas sus direcciones simultáneamente. (1989, p. 159)
En este sentido, un ejemplo práctico capaz de mostrar el potencial conceptual y estético del pliegue expuesto por Deleuze se encuentra en la obra gráfica de George Maciunas. Concretamente, se hace referencia a los esquemas y diagramas que el artista desarrolló a lo largo de su carrera vinculados al colectivo Fluxus. Documentos en los que la doblez del papel sirve como método de investigación para llevar a cabo un ejercicio de historia, pero también para vincular conceptos y comprender sociedades cada vez más complejas. Como se explica a continuación:
El diagrama como dispositivo de investigación es las “máquinas de aprender” de George Maciunas. En su caso, escribe y dibuja miles de papeles que presenta en distintas capas, tamaños y direcciones produciendo una red de ideas y conceptos abierta. Esta propuesta es radicalmente opuesta al orden y tradición del conocimiento enciclopédico, lineal, ordenado, categorizado. La infinita curiosidad de Maciunas lo llevó a materializar diferentes dimensiones de la comprensión. Construyó artefactos tridimensionales que revisaban las áreas del conocimiento en una aproximación interdisciplinar. (Rowan y Camps, 2018, p. 60)
Figura 1: Chronology of Russian History: Oct. 3, 1914–1934 (detalle),George Maciunas, 1953–54. Robinson, J. (2008). Maciunas as Producer: Performative Design in the Art of the 1960s. Grey Room, 33, 56-83, https://doi.org/10.1162/grey.2008.1.33.56.
La obra de George Maciunas capaz de vincularse con el pliegue es solamente un ejemplo, entre muchos otros, de reivindicar el potencial de este recurso gráfico. Como enumeran Jaron Rowan y Marta Camps, entre los artistas que han empleado esta herramienta encontramos a John Cage y sus partituras, a Mark Lombardy y sus dibujos a lápiz, así como a Suzanne Treister y sus mezclas entre disciplinas (2018, pp. 60-61). Todos ellos son ejemplos consagrados donde la práctica artística y la investigación es capaz de ir un paso más allá y desestabilizar disciplinas a través del formato, mediante el pliegue.
4. Casos de estudio: documentos no digitalizables
Llegados a este punto, se presentan dos casos de estudio con el objetivo de explorar la huella de las políticas de digitalización que protagonizan esta investigación. De esta forma, se propone que los ejemplos alimenten la reflexión y, sobre todo, el discurso crítico entorno unos modos de hacer y unas normativas cada vez más presentes en las universidades, sus depósitos y las bibliotecas. En pocas palabras, hacer visibles algunas de las consecuencias de todo aquello que puede significar apostar por un modelo plenamente digital.
Por este motivo, los casos de estudio se centran en dos tesis doctorales vinculadas al programa de doctorado en Estudios avanzados en producciones artísticas de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Barcelona. En este sentido, con el análisis de estos documentos y su introducción en las bibliotecas/depósitos digitales de esta institución, no se pretende personificar las políticas de digitalización y sus consecuencias culturales en un único sujeto. Como afirma Charles Beckett en el artículo «La transformación digital en las organizaciones culturales», la digitalización no es un problema o una oportunidad de una sola organización, sino que afecta a todos los ámbitos de la escala social (2016). Por lo tanto, Beckett no personifica en su artículo, sino que utiliza reiteradamente el término instituciones culturales con el objetivo de abarcar no solo las bibliotecas, sino también los museos y los archivos que se encuentran inmersos en los procesos de digitalización contemporáneos.
Por otro lado, estos dos ejemplos que protagonizan los casos de estudio, así como los retos del Centro de Recursos para el Aprendizaje y la Investigación de la Universidad de Barcelona (CRAI) permiten extrapolar las problemáticas de la digitalización en un futuro inmediato compartido. En este sentido, en los últimos años, el CRAI de la facultad de Bellas Artes de la Universidad de Barcelona ha empezado a incorporar tesis doctorales en su colección de libros de artista. En segundo lugar, las dos tesis doctorales analizadas en este artículo fueron depositadas y leídas un año antes de la publicación de la nueva normativa de doctorado de esta institución. Estos hechos pueden suponer un precedente para otros espacios y sitúan estos documentos en un momento de impás, en el cual las tesis doctorales debían ser depositadas mediante un ejemplar físico de la investigación y una copia digital. No obstante, la última versión de la Normativa reguladora del doctorado de la Universitat de Barcelona, aprobada por consejo de gobierno en la fecha 28 de febrero de 2024, específica en el Artículo 27. Autorización del depósito y de la defensa de la tesis doctoral que reduce la entrega a un único documento digital, afirmando que únicamente es necesario aportar la siguiente documentación:
Un exemplar de la tesi doctoral en format electrònic. A la portada o a la primera pàgina hi han de constar la imatge corporativa de la Universitat de Barcelona, la denominació del programa de doctorat, el títol de la tesi, el nom i cognoms del doctorand, i el nom i cognoms dels directors de la tesi i del tutor1. (Universitat de Barcelona, 2024)
Así pues, el artículo 27 de la normativa de doctorado de la Universidad de Barcelona ejemplifica que los dilemas vinculados a la entrega de archivos digitales, así como su posible recorte de formatos y recursos gráficos no son cosa del futuro. Entregar solamente un documento en formato PDF ya es una realidad, no es ciencia-ficción. En un contexto donde cada vez más se imponen las particularidades de la era digital, estos dos casos de estudio permiten visualizar algunas de las consecuencias del mundo virtual con el objetivo de no aceptar un medio que condicione el presente ni el futuro del conocimiento de las bibliotecas.
4.1 Recursos gráficos no digitalizables: transparencias y desplegables
El primero de los casos de estudio se trata de la tesis doctoral De sobte, tot s’anà enfosquint: una aproximació a l’opacitat tecnològica des dels processos intermedis del artista, investigador y docente Marc Anglès. A lo largo de la investigación, el autor explora el concepto de caja negra tecnológica y las distintas estrategias que tienen las empresas para convertir el interior de los aparatos eléctricos en espacios herméticos de difícil acceso y condicionar la mirada de las personas usuarias.
No obstante, el mismo autor advierte que la opacidad tecnológica no solo se construye y fomenta mediante elementos físicos como carcasas o tornillería, sino también con elementos simbólicos, metáforas y protocolos de uso. Por ejemplo, el análisis de la representación del cableado eléctrico en las fotografías de principios de s. XX de la Compañía Telefónica Nacional de España revela el cableado eléctrico como una caja negra intangible al servicio de la industria tecnológica.
Primer visibles com a icones del progrés i després invisibles amb el mateix fi, aquests dos elements són de nou un clar exemple de com l’opacitat tecnològica pot ser reforçada pel discurs hegemònic però, sobretot i més important, donen testimoni de les conseqüències socials, culturals i polítiques que es deriven de la seva aparent absència tangible en la contemporaneïtat. No poder tocar, no poder veure, no poder conèixer implica segar el nostre imaginari tecnològic i convertir les idees en les eines tecnològiques més perilloses2. (Anglès, 2023, p. 290)
Así pues, más allá de cables, chips o teclas, es interesante observar cómo el autor sigue explorando el concepto expandido de opacidad tecnológica. Aprovechando el carácter teórico-práctico de su tesis doctoral, a lo largo del relato se presentan múltiples lenguajes artísticos con los que desarticular una forma unidireccional de utilizar la tecnología impuesta por el discurso hegemónico.
Des de l’enginyeria inversa empleada en el projecte Sense garantia fins a l’Examen organolèptic d’un reproductor de DVD o la precisió associada a les màquines per elaborar un color vermell sempre variable a RAL 3020, aquesta investigació aprofundeix en un seguit de metodologies artístiques pròpies que intenten alterar els esquemes de producció tancada dels aparells electrònics i satisfer la nostra curiositat tecnològica sense penalització.3 (Anglès, 2023, p. 293)
Para este artículo resulta relevante el uso que el autor hace del papel transparente y los desplegables. En primer lugar, la opacidad que otorga el papel vegetal se convierte en una herramienta gráfica capaz de imitar las distintas capas que operan en el interior de un aparato electrónico. Por un lado, el lector o lectora es capaz de observar una primera imagen, en la cual los blancos del papel vegetal dejan entrever otras imágenes y textos impresos en la página siguiente. Sin lugar a duda, un recurso gráfico que permite seguir explorando el concepto de opacidad tecnológica más allá de las palabras.
Figura 2: Ejemplo del uso del papel vegetal en la versión física de la tesis doctoral De sobte, tot s’anà enfosquint: una aproximació a l’opacitat tecnológica des dels processos intermedis, 2023. Fuente: Autor.
Por otro lado, es importante ver cómo el propio autor traslada los efectos del papel vegetal y sus transparencias al formato digital. Mediante la modificación de los parámetros de opacidad de las imágenes impresas sobre papel vegetal, encontramos los mismos textos y fotografías duplicados en dos páginas distintas. En la página superior, la imagen aparece sin ningún tipo de retoque. En la segunda página, la imagen aparece volteada y con una opacidad del quince por ciento con el objetivo de dar a entender su transparencia. No obstante, la relación visual entre el primer elemento impreso en papel vegetal y aquellos que se podían entrever se vuelve inexistente. Es aquí donde surgen las tensiones entre lo físico y lo virtual, entre los modos y los formatos de entrega, que convierte a las bibliotecas en espacios de discurso hegemónico que promueven una única forma de hacer.
Figura 3: Visualización mediante pantalla de una secuencia de páginas impresas en papel vegetal de la tesis De sobte, tot s’anà enfosquint: una aproximació a l’opacitat tecnológica des dels processos intermedis, Marc Anglès, 2023. Dipòsit Digital de la Universitat de Barcelona, https://hdl.handle.net/2445/209013.
Lo mismo ocurre con los desplegables que forman parte de este documento. En el archivo online de la tesis doctoral de Marc Anglès, los pósteres aparecen completamente desplegados. De este modo, se desarticulan aquellas posibles lecturas imprevistas surgidas del pliegue que tanto reivindicó George Maciunas. Palabras, imágenes y líneas que se entrecruzan, permitiendo, como afirma el autor en la metodología de su investigación, «passar de l’esquema entès com una tecnologia discursiva a una eina per qüestionar el discurs hegemònic»4 (Anglès, 2023, p. 24).
Figura 4: Fotografía de un póster desplegable de la tesis De sobte, tot s’anà enfosquint: una aproximació a l’opacitat tecnológica des dels processos intermedis, 2023. Fuente: Autor.
4.2 Recursos gráficos no digitalizables: banderas y plantillas 3D
El segundo de los casos de estudio es la tesis doctoral de la artista e investigadora Irma Marco. Bajo el título Imaginarios ContraInternet: El arte como herramienta micropolítica para la vida, este documento permite trasladar las restricciones propias del formato digital del papel al objeto y a la acción política. Concretamente, la investigación de Irma Marco se centra en analizar algunas prácticas artísticas vinculadas con lo social que hacen posible volver a imaginar desde una perspectiva crítica y activa el Internet del control y la vigilancia (Marco, 2024, p. 21).
Es en el proyecto de investigación #internetflags, donde las problemáticas con la digitalización de documentos afloran de nuevo. En este sentido, el proyecto artístico consiste en:
una propuesta de arte público, compuesta de una serie de banderas de tela con mensajes pintados sobre la transformación de la cotidianidad debido a la vida digital, que se instalan de manera distribuida en balcones y ventanas vecinales del espacio urbano. (Marco, 2024, p. 381)
La propuesta apuesta claramente por lo físico y los procesos donde pintar las banderas con el objetivo de generar una reflexión en torno a la vida digital.
Figura 5: Imágenes del taller «Ni tan inteligente, ni tan artificial» con Irma Marco en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona, CCCB 2023 / CC BY-SA-NC, 2023. Fuente: Pau Fabregat.
De hecho, el diseño gráfico de la tesis convierte el documento en un objeto funcional, no solo capaz de ilustrar las ideas expuestas durante la investigación, «sino también para que pueda ser utilizado creativamente por la persona que posee el ejemplar» (Marco, 2024, p. 462). Como describe la autora, «este trabajo contiene una llamada a la acción artística. La versión impresa incluye materiales físicos para llevarla a cabo» (Marco, 2024, p. 19).
Por ello, la sobrecubierta del libro es una bandera en blanca plegada y preparada para ser rotulada con nuevos mensajes sobre la vida digital, a la cual se adjuntan plantillas del abecedario de la tipografía Contraflag, para poder llevar a cabo la rotulación de manera fácil y sencilla. (Marco, 2024, p. 462)
Figura 6: Imagen del formato de la tesis Imaginarios ContraInternet: El arte como herramienta micropolítica para la vida y el kit de banderas, Irma Marco, 2023.Dipòsit Digital de la Universitat de Barcelona,https://hdl.handle.net/2445/210800
No obstante, el medio digital consigue desactivar de nuevo el valor de los objetos y los recursos gráficos no digitalizables. La bandera plegada lista para ser rotulada ya no acompaña el documento y la plantilla tipográfica impresa en 3D se convierte en una hoja plana con la silueta de las letras del abecedario. Sus relieves dejan de existir y, por lo tanto, carecen de utilidad.
Figura 7: Fragmento de la plantilla de la tipografía Contraflags en el formato digital de la tesis Imaginarios ContraInternet: El arte como herramienta micropolítica para la vida, Irma Marco, 2023. Dipòsit Digital de la Universitat de Barcelona, https://hdl.handle.net/2445/210800.
En este sentido, destaca la posibilidad de una narración de múltiples voces que ofrece el mundo virtual, pero el sentido de las #internetflags queda desvirtuado. Por un lado, la interacción con los enlaces digitales de la tesis permite seguir y ampliar el camino teórico trazado por la investigadora a través de Internet. Sin embargo, con la digitalización de las plantillas y las banderas también, desaparece la posibilidad de seguir construyendo recorridos a través de la experiencia grupal de las personas usuarias que culminan en una amplísima constelación artística. En pocas palabras, no hay espacio para frases y banderas colgadas de balcones, así como encuentros colectivos que, como afirmaba Irma Marco, «son una de las actividades que consideramos puede resultar más efectiva para activar un diálogo ciudadano y vecinal desde el arte sobre la vida digital» (Marco, 2024, p. 443).
Por lo tanto, el uso de estas plantillas tipográficas, así como la elaboración de frases y banderas a través de la pantalla, desactiva la fuerza colectiva que ha dado pie a la investigación. Sin lugar a duda, desde el encuentro virtual, se potencian otro tipo de relaciones, pero son unos intercambios alejados de la confección plástica y matérica que interesan a la artista Irma Marco. De hecho, el encuentro colectivo y las acciones grupales, entendidas desde un espacio físico y un tiempo compartido, se convierten en un motor para la reflexión crítica sobre un medio aparentemente intangible -Internet- al que todos y todas estamos permanentemente conectados. Como explica la autora en las conclusiones de su tesis doctoral:
Empleo de estrategias complementarias a la propia obra estática con procesos de acción y participación. A través de la activación de acciones, se conseguirá, además de interpelar a la ciudadanía de un modo sutil, realizar de manera efectiva una llamada más directa a la participación. (Marco, 2024, p. 477)
Una vez más, encontramos otro testimonio de las consecuencias de promover la entrega única y exclusivamente de archivos digitales en los depósitos y bibliotecas. Las fotografías que documentan las transparencias, pliegues y objetos no digitalizables de las tesis doctorales de Irma Marco y Marc Anglès no hacen justicia a su potencial investigativo. Mediante el análisis de estos dos casos de estudio, se hace visible el impacto negativo en el ámbito artístico, pero también social y cultural de la digitalización de documentos. En esta cuestión, también viene implícito el papel que jugarán las bibliotecas y los archivos en el futuro. En este instante, las bibliotecas universitarias están a un paso de dejar de ser lugares que promueven la diversidad de estilos para convertirse en espacio de un único formato: el formato digital y, por lo tanto, de un único discurso. Por otro lado, al analizar estos dos casos, surge la pregunta: ¿se hubiesen resuelto de la misma manera si la entrega hubiese sido exclusivamente en digital?
5. Conclusiones: ni físico, ni digital. Una apuesta por un modelo mixto
«Pero, de hecho, lo que más me impresionó fue el enorme derroche de trabajo que aquella sombría ruina de papel podrido podía atestiguar» (Wells, 2020, p. 212).
Hace años que la llegada de la era digital ha revolucionado por completo las bibliotecas, así como otras instituciones que disponen de espacios específicos para el archivo, depósito y colección de documentos. La transformación de los métodos para introducir y consultar el contenido de las bibliotecas en la era de Internet evidencia una transición sin precedentes que, como se ha podido comprobar a lo largo de este artículo, refleja tanto oportunidades como tensiones críticas.
El medio digital se ha instalado en estos espacios para quedarse, ofreciendo fuertes ventajas sobre sus equivalentes analógicos: mayor capacidad de almacenaje en un menor espacio, mejor indexación, mayor capacidad de compartir información. De hecho, de estas virtudes surgen distintas iniciativas de éxito como, por ejemplo, Internet Archive o Wayback Machine que han aprovechado el potencial y la gramática de Internet para favorecer el acceso a colecciones digitalizadas. No obstante, las conexiones bibliográficas entre los distintos autores que han trabajado la idea de archivo con las particularidades del mundo digital han demostrado como la virtualidad puede convertirse en un acto de violencia archivística, tal como la definieron Foucault o Derrida. En pocas palabras, condicionar a través de sus formatos de entrega y visualización el tipo de documentos y saberes que entran en las bibliotecas.
Por este motivo, ha sido especialmente útil centrar la investigación en cómo los procesos de digitalización de documentos son capaces de eliminar recursos gráficos que apuestan por capacidades sensoriales que van más allá de los ojos y las pantallas. En este sentido, se valora la necesidad de reforzar el diálogo entre las instituciones y las autoras de las publicaciones para identificar las necesidades de cada documento que va a ser digitalizado. De este modo, se minimizará el riesgo de violencia archivística que se ha evidenciado mediante el análisis de dos casos de estudio centrados en dos tesis doctorales del ámbito de las bellas artes depositadas en pleno auge de la era digital. Dos trabajos adaptados a las normativas de doctorado que promueven únicamente la entrega de documentos de forma digital.
Por un lado, la tesis doctoral De sobte, tot s’anà enfosquint: una aproximació a l’opacitat tecnològica des dels processos intermedis es relevante para este artículo porque muestra cómo la transparencia y el pliegue son recursos que se desactivan al consultar este documento online. La duplicidad, volteo y modificación de los parámetros de opacidad de las imágenes por parte del autor con el objetivo de trasladar los efectos del papel vegetal al formato digital son ineficaces y difíciles de descifrar. Dicho enfoque se alinea con los objetivos de este artículo, en tanto que invita a repensar la digitalización de los contenidos de los archivos y las bibliotecas, no como un proceso inerte, sino como una acción política que ataca directamente a la diversidad de formatos y conocimientos.
Simultáneamente, la inclusión de los objetos y los procesos colectivos que acompañan a los documentos –ejemplificados en la tesis doctoral Imaginarios ContraInternet: El arte como herramienta micropolítica– ofrece una perspectiva material y colectiva que también contrasta con la virtualidad del archivo digital. De nuevo, los objetos que acompañan la investigación se nos presentan como recursos de experimentación e investigación artística desactivados por el medio digital. En este sentido, una hipotética propuesta para mantener la coherencia del proyecto sería plantear la posibilidad de que los propios formatos digitales propongan a las personas usuarias la necesidad de generar y mantener las dinámicas grupales vinculadas a la investigación de Irma Marco. De este modo, se podría llegar a conservar tanto los beneficios del mundo digital como las vivencias más allá de las pantallas.
Finalmente, el archivo digital, aunque promete accesibilidad y preservación, enfrenta un problema de formato capaz de recortar la mirada si se apuesta por un modelo plenamente digital. Como afirmaba Jacques Derrida:
No es la cuestión de un concepto del que dispusiéramos o no dispusiéramos ya en lo que concierne al pasado, un concepto archivable de archivo. Es una cuestión de porvenir, la cuestión del porvenir mismo, la cuestión de una respuesta, de una promesa y de una responsabilidad para el mañana. (1997, p. 44)
Frente a ello, el papel de la investigación artística se revela crucial destacando prácticas en este artículo mencionadas que, al proponer nuevos formatos de lectura, generan diversidad de conocimientos y cuestionan los discursos hegemónicos. Por este motivo, este artículo termina apostando por promover un modelo mixto aplicable al depósito de tesis, pero también a las nuevas adquisiciones de las bibliotecas. En pocas palabras, una normativa flexible que se adapte a las particularidades de cada ejemplar y en la que cada autor pueda decidir aquel formato (físico, digital o mixto) que más refuerce sus argumentos.
Referencias
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Pies de página
1 «Un ejemplar de tesis doctoral en formato electrónico. En la portada o en la primera página deben constar la imagen corporativa de la Universidad de Barcelona, la denominación del programa de doctorado, el título de la tesis, el nombre y apellidos del doctorado, y el nombre y apellidos de los directores de tesis y sus tutores». En catalán el original, la traducción es del autor. (Volver al texto)
2 «Primero visibles como iconos del progreso y después invisibles con el mismo fin, estos dos elementos son de nuevo un ejemplo claro de como la opacidad tecnológica puede ser reforzada por el discurso hegemónico, pero, sobre todo y lo más importante, ofrecen el testimonio de las consecuencias sociales, culturales y políticas que se derivan de su aparente ausencia tangible en la contemporaneidad. No poder tocar, no poder ver, no poder conocer implica sesgar nuestro imaginario tecnológico y convertir las ideas en las herramientas tecnológicas más peligrosas.» En catalán el original, la traducción es del autor. (Volver al texto)
3 «Desde la ingeniería inversa empleada en el proyecto Sense garantia hasta el l’Examen organolèptic d’un reproductor de DVD o la precisión asociada a las máquinas para elaborar un color rojo siempre variable en RAL 3020, esta investigación profundiza en un conjunto de metodología artísticas propias que intentan alterar los esquemas de producción cerrada de los aparatos electrónicos y satisfacer nuestra curiosidad tecnológica sin penalización.» En catalán el original, la traducción es del autor. (Volver al texto)
4 «Pasar del esquema entendido como una tecnología discursiva a una herramienta para cuestionar el discurso hegemónico.» En catalán el original, la traducción es del autor. (Volver al texto)
ELEMENTOS NO DIGITALIZABLES:
PLIEGUES, TRANSPARENCIAS Y DESPLEGABLES
Marc Anglès
Universidad Barcelona
marcangles@ub.edu
Recibido/Submitted: 27/09/2025 | Aceptado/Accepted: 07/01/2026
DOI: 10.30827/sobre.v12i.35007
Citar como: Anglès, Marc. 2026. “Elementos no digitalizables: pliegues, transparencias y desplegables”. SOBRE 12. https://doi.org/10.30827/sobre.v12i.35007
Cite as: Anglès, Marc. 2026. “Non-digitizable elements: folds, transparencies and fold-out posters”. SOBRE 12. https://doi.org/10.30827/sobre.v12i.35007