SOBRE
N12
PANORAMA
Biblioteca Cuir. Maniobras de resistencia y memoria disidente
2026
Cam Castro, Rocío Contreras, Diego Cortez, Sebastián Marchant y Cynthia Shuffer
Cam Castro
Investigador independiente
cam.castrogonzalez@gmail.com
Rocío Contreras
Investigador independiente
rfcontreras1@gmail.com
Diego Cortez
Investigador independiente
diego.cortez@usach.cl
Sebastián Marchant
Investigador independiente
seb.marchant@gmail.com
Cynthia Shuffer
Universidad de Santiago, Chile
cynthia.shuffer@gmail.com
Recibido/Submitted: 30/09/2025 | Aceptado/Accepted: 15/12/2025
DOI: 10.30827/sobre.v12i.35047
Citar como: Castro, Cam; Contreras, Rocío; Cortez, Rodrigo; Marchant, Sebastián; Shuffer, Cynthia. 2026. “Biblioteca Cuir. Maniobras de resistencia y memoria disidente”. SOBRE 12. https://doi.org/10.30827/sobre.v12i.35047
Cite as: Castro, Cam; Contreras, Rocío; Cortez, Rodrigo; Marchant, Sebastián; Shuffer, Cynthia. “Biblioteca Cuir. Resistance maneuvers and dissident memory”. SOBRE 12. https://doi.org/10.30827/sobre.v12i.35047
BIBLIOTECA CUIR. RESISTANCE MANEUVERS AND DISSIDENT MEMORY
ABSTRACT: This article seeks to put into perspective the work carried out by the Biblioteca Cuir, a project dedicated to the research, creation, and activation of dissident LGBTQIA+ memories. Its main objective is to counteract historical invisibility and structural violence through artistic practices and unconventional archives. The Biblioteca Cuir is conceived as a living, collaborative organism, where other ways of organizing and safeguarding community stories and objects are tested. Over the past two years, the project has held open assemblies, research residencies, exhibitions, and activations at festivals, consolidating methodologies that prioritize the affective and the experimental. With more than 500 donated and catalogued pieces, its collection is presented as an archive in flight, open to reinterpretation, fiction, and loss, fostering a practice that expands dissident imagination and forms of collective memory.
KEY WORDS: Biblioteca Cuir, dissident memory, political imagination, affective cataloging, community activation
RESUMEN: Este artículo busca poner en perspectiva el trabajo realizado por la Biblioteca Cuir, un proyecto dedicado a la investigación, creación y activación de memorias disidentes LGBTQIA+. Su principal objetivo es contrarrestar la invisibilidad histórica y la violencia estructural mediante prácticas artísticas y archivos no convencionales. La Biblioteca Cuir se concibe como un organismo vivo y colaborativo, donde se ensayan otras formas de organizar y custodiar relatos y objetos comunitarios. A lo largo de estos dos años, el proyecto ha llevado a cabo asambleas abiertas, residencias de investigación, exposiciones y activaciones en festivales, consolidando metodologías que priorizan lo afectivo y lo experimental. Con más de 500 piezas donadas y catalogadas, su colección se presenta como un archivo en fuga, abierto a la relectura, a la ficción y a la pérdida, fomentando una práctica que expande la imaginación disidente y las formas de memoria colectiva.
PALABRAS CLAVE: Biblioteca Cuir, memoria disidente, imaginación política, catalogación afectiva, activación comunitaria
SECCIÓN PANORAMA
SOBRE N12 01/2026
1. Abrir la palabra. Memorias y maniobras disidentes
En este artículo, proponemos un espacio de reflexión sobre las intersecciones sensibles entre el trabajo con memorias disidentes, archivos y colecciones, emprendidas por el colectivo de investigación y creación Biblioteca Cuir. Partimos de la premisa de que los documentos y archivos son entidades dinámicas, intrínsecamente influenciadas por su contexto de producción y activación. De acuerdo a nuestra experiencia, creemos que estas acciones no solo preservan, sino que también reinventan narrativas que desafían las construcciones hegemónicas de la memoria. Así, sugerimos enfoques y modos fugitivos para pensar, crear y recrear una biblioteca, así como sus colecciones y archivos, estrategias que desafían las nociones tradicionales y abren otras posibilidades para la representación de las comunidades.
Hemos identificado una creciente necesidad por abrir estos campos específicos de estudio en la emergencia de diversos proyectos1 y experiencias de archivos, museos y centros de documentación LGBTQIA+. Estas iniciativas buscan posicionar otras visualidades, imágenes, prácticas artísticas y representaciones históricas que, generalmente, han sido criminalizadas o relatadas de manera errónea por los medios de comunicación, así como por archivos judiciales e instituciones policiales, educativas y médicas.
Las experiencias cuir, alejadas de las políticas de la identidad y más cercanas a las maniobras subversivas y de resistencia desde el cuerpo y los afectos, se configuran como relaciones políticas frente al orden de lo social. Para este artículo resulta fundamental sostener una discusión sobre los modos de representatividad y visibilidad que tienen las comunidades LGBTQIA+, especialmente en relación con sus trayectos histórico-biográficos y las violencias estructurales que han signado su memoria colectiva. Del mismo modo, es importante considerar las huellas o vestigios que esas experiencias dejan en diversos formatos, como libros, fanzines, publicaciones experimentales, dispositivos editoriales, afiches, panfletos, objetos personales. Finalmente, la exploración artística para pensar los sentidos de una biblioteca, desde un abordaje interseccional multidimensional, dinámico y relacional, nos permite analizar los modos de representación y sortear, mediante diversas estrategias de activación, la injusticia epistémica, material y política (Granado Almena, 2022).
2. Queer, cuir, kuir. Una biblioteca es una cuestión de énfasis
Creemos que una Biblioteca Cuir no es un acervo tradicional que preserva o conserva objetos, convirtiéndolos en memorias intocables. No es un espacio donde se requiera el uso de guantes de látex ni materiales libres de ácido. Tampoco se limita a etiquetas y descripciones simples. Por el contrario, busca sostener en cada detalle cierta radicalidad de una experiencia compartida, desobediente, desistente y desviada de género.
Al trabajar con archivos y publicaciones, especialmente aquellos que documentan el recorrido afectivo de organizaciones y comunidades disidentes, nos enfrentamos a grandes desafíos y dificultades. Esta labor es intensa y compleja, no solo por el esfuerzo que implica, sino porque busca acercarse a experiencias específicas que, a menudo, superan los límites de cualquier proceso de organización y resguardo.
Una Biblioteca Cuir no opera en un vacío; no es un espacio aislado de la realidad social, afectiva y política. Tampoco representa necesariamente un lugar de derrota. Aunque convivimos constantemente con la pérdida –física, material y simbólica–, también celebramos los hallazgos. Lo cuir es un concepto complejo que a veces nos tira para atrás (Love, 2022), nos desilusiona y nos deja sin aliento, pero que también nos moviliza y nos recuerda que la porfía, el deseo y el amor son cosas que debemos cultivar para insistir en lo que somos y en lo que queremos ser. Para nosotres, las redes afectivas y políticas se manifiestan como vibraciones táctiles y sensaciones corporales, atravesadas por la experiencia del cuerpo. Nuestra comprensión de la acción política necesita incorporar y tener presentes estos aspectos. Creemos que las interacciones y conexiones que establecemos son formas de habitar el mundo, de acompañarse, cuidarse y dejarse afectar mutuamente, aunque no siempre logren el resultado deseado. Insistir, a pesar de todo, también es cuir.
Abordamos la tensión entre lo cuir desde perspectivas latinoamericanas, decoloniales e interseccionales, considerando las dimensiones de género, clase y espacios geográficos como ejes centrales de nuestro quehacer. O eso intentamos. A partir de cierto malabarismo lingüístico intentamos dar cuenta de un malestar normativo (Sutherland, 2021). De esta manera, no solo buscamos reinventar el modo de nombrarnos, sino ampliar el campo semántico desde donde comprendemos la experiencia mediante el juego colaborativo, la ficción y la invención de glosarios. En este contexto, lo cuir se presenta como una práctica política de reapropiación, excéntrica y crítica (González, 2016), que desafía la visión patriarcal y colonial eurocéntrica, tanto en el ámbito de las artes como en el de los archivos.
Entonces, ¿cómo contribuir en la creación de un espacio como este? ¿Cómo formular un enfoque cuir que nos aproxime a otros modos de hacer? ¿Cómo entender la indeterminación de este concepto como parte de nuestra memoria potencial disidente? Para intentar responder a estas preguntas es importante desandar ciertos recorridos teóricos dominantes y fugarse hacia otros más fronterizos que se desvíen de las maneras de hacer mundo, imágenes y cuerpo (Butler, 2007).
Marie Bardet (2021) propone una estrategia para articular esa salida epistemológica: «rajarse del marco binario de oposición como modelo y motivo de la explicación del mundo» (p.15). El verbo rajar, explica, proviene de esa intersección lingüística entre el francés y el español, que sugiere tanto el acto de abrir o hender algo como la idea de una huida fugitiva. En ese contexto, rajarse o salir de un marco categorial –vale decir, el imperativo binario–, solo puede acontecer mediante el gesto de rayarlo, agrietarlo o romperlo. A partir de aquí, es posible proyectar una serie de formas que podría adoptar esa fuga, reconociendo los aciertos y desaciertos que dejaría el gesto de evadir el orden binario ortogonal del cuerpo y las memorias disidentes.
Entonces, resulta pertinente contar con una orientación que permita organizar esa posible salida del orden hegemónico. Nos referimos a un marco político, contextual y afectivo de los objetos que impulse dicha búsqueda. Pero, ¿qué significa una orientación? ¿bajo qué pulsiones se encuentra dirigida? Sara Ahmed (2019) ensaya un modelo que aborda estas interrogantes, articulando un cruce entre la fenomenología y los estudios transfeministas y queer/cuir para definir cierta intencionalidad emocional y política en las maneras de redirigir nuestra experiencia.
Ante la crítica a una orientación heteronormada obligatoria como dispositivo para la reproducción de la cultura, se visualiza en la desorientación un motor para una acción oblicua. En su libro Fenomenología Queer (2018), Ahmed sostiene que el mundo inventa, de manera constante, narrativas obligatorias que mitifican cuerpos y formas de habitar, determinando lo que se considera universalmente aceptable. Este acto fundacional –el nombrar, diferenciar y distinguir desde una matriz heterosexual– no es negociable. Por tanto, todo aquello que se desplace más allá no es considerado como parte de las disposiciones, inscripciones y gestos propios del discurso común.
De esta manera, la construcción de la matriz heterosexual, replicada y sostenida a través de los cuerpos que la actualizan constantemente, se configura como un patrón de conducta normativa. Ahmed advierte en lo queer/cuir una vía para subvertir este orden y redefinir los contornos de la experiencia subjetiva. En ese sentido, el devenir extraño, la sensación corporal de perder el lugar propio y el efecto de no cumplir con las expectativas constituyen elementos centrales de una ética del desvío que desorienta nuestros sentidos. En dicha pérdida, se vislumbra una posibilidad para reapropiarse de cierta intimidad objetual expresiva de la imaginación disidente, la que se materializa en publicaciones, archivos personales, fotografías, registros documentales y de prensa que, progresivamente, han comenzado a circular en espacios autogestionados, militantes, activistas y contraculturales.
3. Biblioteca Cuir como refugio político, promiscuo y libre
Somos un colectivo que busca resguardar y activar las memorias de las comunidades LGBTQIA+ en distintos formatos, soportes gráficos y de publicación con el objetivo de contrarrestar la invisibilidad histórica y la violencia estructural que experimentamos las personas sexo-género disidentes. Para esto, proponemos una metodología de trabajo interdisciplinario –político, espacial, archivístico y relativo a las prácticas artísticas– que comprenda la experiencia específica de habitar una biblioteca no convencional o cuir, desde su conceptualización hasta la multiplicidad de ámbitos materiales y simbólicos posibles para su elaboración. Para la Biblioteca Cuir, es de gran relevancia investigar, crear y proyectar un lugar cualitativamente específico donde se resguarde y visibilice un acervo documental y/o colección de publicaciones diversas, pero también concebir un espacio colaborativo donde repensar las formas de organizar y mediar una colección de esta naturaleza. Así, los relatos, artefactos e imaginarios que confluyen en este proyecto reflejan una nueva manera de experimentar y vivir las publicaciones, convirtiéndose en un lugar de encuentro e intercambio de experiencias. Para nosotres, es importante que este espacio no solo visibilice las memorias LGBTQIA+, sino que también nos permita cuestionar y proponer ideas sobre la labor de una biblioteca y su relevancia e impacto en distintas organizaciones y comunidades.
El proyecto de la Biblioteca Cuir nace en julio de 2023, en el contexto de la preparación de la exposición Re vueltas Gráficas. Multitudes para cambiar la vida, curada por Paulina Varas, Javiera Manzi, Nicole Cristi, Isidora Neira y Cynthia Shuffer, inaugurada en marzo de 2024 en el Centro Cultural La Moneda en Santiago de Chile. Esta exposición fue parte de una deriva de la investigación curatorial realizada por la Red Conceptualismos del Sur durante más de siete años, que fue expuesta originalmente en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS) y el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC). En sus inicios, la Biblioteca Cuir se concibió como un nodo o eje curatorial de esta investigación, que en el contexto chileno se emancipa, deriva y transforma en una asamblea abierta. Esto dio paso a la conformación de una colectividad en la que participan artistas, archiveres, investigadores, editores, activistas, arquitectes, mediadores, gestores.
Durante su primer período, la Biblioteca Cuir realizó asambleas abiertas mensuales (figura 1), alternando entre dos espacios físicos de reunión, ubicados en Santiago de Chile: Casa Palacio, centro cultural en expansión; y Casa Taller Teatro Sur, espacio autogestionado que acoge talleres, residencias, ensayos de artistas escénicos y activismos contraculturales, ubicado en Barrio Yungay de la misma ciudad. El objetivo de estas asambleas fue congregar a colectivos, agrupaciones y activistas de las comunidades LGBTQIA+ que comparten cierta sensibilidad y trabajan con memorias disidentes en el ámbito editorial. En esta primera etapa, nos cuestionamos el propósito de crear una biblioteca, entendiendo lo cuir como una fuga constante del canon normativo y en los modos de imaginar y materializar un lugar con estas características. Luego de avanzar en esas reflexiones, se crearon grupos de trabajo en torno a tres grandes áreas que consideramos atraviesan el quehacer de una biblioteca: Cola-colecciones, Activaciones y Coso, cada uno con diferentes tareas y objetivos específicos. De este modo y de manera muy paulatina, fuimos organizando nuestras ideas, orientaciones y deseos para elaborar nociones comunes que nos permitan seguir avanzando (figura 2).
Una característica distintiva de nuestro proceso fue la necesidad de documentar, tanto en audio como en formato gráfico, las reflexiones y discusiones del colectivo a lo largo de varios meses de trabajo. Consideramos esto un aspecto fundamental, dada la urgencia de compartir y propagar experiencias de organización como esta, que generalmente tienen un enfoque metropolitano, hacia un territorio más amplio y regional, buscando superar las dificultades de acceso y disponibilidad de colecciones y archivos disidentes (figura 3).
Figura 3: Sistematización de cartulinas, Archivo digital Biblioteca Cuir, 2025.
En una segunda etapa, el colectivo realizó una residencia de investigación y creación durante diez meses en el Centro Cultural de España de Santiago de Chile (CCE). Este proceso buscaba promover espacios de encuentro y diálogo a través de talleres y jornadas de trabajo –que llamamos Hormigonas–, para abrir la conversación sobre los modos de experimentar lo cuir; además de otras instancias de encuentro y cruce literario, como los cruising de lecturas y los Convites Marika. Colectivamente, exploramos nuevas formas de trabajo y expansión de una biblioteca, que se desvían de las características tradicionales y de los roles específicos que definen estos espacios, abriendo la posibilidad de ensayar estrategias situadas, sensibles y dinámicas para comprender el sentido de nuestras prácticas, y las implicancias y responsabilidades que tenemos como cuidadores de estas publicaciones. Junto con eso, empezamos a explorar otros modos de activación a partir de nuestra participación en festivales de artes escénicas, como Desviaciones y FAD Festival Fermentación Arte y Disidencias; algunas actividades de mediación a través de dispositivos de lectura en centros culturales de la comuna de Santiago Centro (CEINA y CCC); y en exposiciones como Re vueltas Gráficas. Multitudes para cambiar la vida en el Centro Cultural la Moneda (CCLM) (figura 4 y 5), Somos una maniobra marika para resistir en el Centro Cultural de España (CCE), y en última instancia en la retrospectiva Historias LGBTQIA+, en el Museo de Arte de São Paulo (MASP) y la publicación del primer volumen de una publicación monumental llamada Marikarpa en la Bienal de Artes Mediales (BAM) (figura 6 y 7).
Resumir la intensidad y el trabajo realizado durante estos más de dos años es una tarea desafiante. Sin embargo, una de las reflexiones más significativas que hemos compartido como colectivo es la urgencia de restituir lo político a la imaginación y a los trabajos de memoria. Esta reflexión está lejos de ser concluyente y sigue en constante evolución. Para nosotros, poner en el centro la imaginación política, la ficción y las formas de organización nos ha permitido fugarnos hacia otras fronteras de la experiencia y el acontecimiento disidente. En este contexto, hemos creado una biblioteca no convencional que abarca todos los matices y formas de expresión y materialización. Además, este enfoque nos ha permitido desarrollar metodologías cuir y maniobras disidentes que operan fuera de la linealidad normativa, proponiendo una mirada exploratoria, transitoria y navegante que nos permita entender el amplio espectro de nuestras experiencias más íntimas. Esa misma transitoriedad propia de los cuerpos que se inventan a sí mismos, que se resisten a los modos hegemónicos de la representación, la palabra y la imagen.
Nuestro principal método consistió en desarrollar formas de trabajo que integran lo lúdico, la búsqueda colectiva y la exploración artística. En este proceso, los hallazgos más improbables se convierten en elementos clave para recrear este espacio inventado, repleto de aprendizajes colectivos y de múltiples errores y aciertos en la construcción de esta biblioteca. Tratamos de evitar cualquier exigencia que nos impida salir de la norma. En ese sentido, inventamos palabras, espacios, secuencias y juegos. Creamos un entorno que interrumpe el régimen de autorización discursiva, propio de las bibliotecas convencionales o los archivos decimonónicos, permitiendo así que surjan otras voces, imágenes y prácticas. Estas se desmarcan de los relatos oficiales y proponen miradas alternativas, no solo las nuestras, sino también aquellas que emergen de estos encuentros, fomentando la complicidad disidente que buscamos.
4. Cartografías del tacto. La configuración de una colección abierta
Desde el punto de vista tradicional, la construcción de una colección, opera bajo lógicas institucionales que priorizan la permanencia y la objetividad de la información que nos entregan los objetos, transformándolos en objetos de culto; intocables. Sin embargo, la colección de la Biblioteca Cuir propone una ruptura epistemológica con estos modelos, configurándose como un archivo vivo que se constituye desde la donación comunitaria y la catalogación afectiva. Con más de 500 objetos y publicaciones en su colección, abre la posibilidad de hacer (y deshacer) archivos desde el tacto, la pérdida, el deseo y la memoria disidente. En este sentido, la colección se nutre a través de donaciones que operan desde lo que, como plantea Sara Ahmed, podríamos denominar economías afectivas2, donde el valor de los objetos no radica únicamente en su contenido informativo, sino en las historias, afectos y trayectorias que los atraviesan. En este marco, esta biblioteca se constituye también como una economía del tacto, pues los objetos son manipulados, recorridos y sentidos, de modo que el contacto mismo activa memorias, intensifica afectos y genera nuevas formas de proximidad.
La ficha de catalogación incluye información que las instituciones tradicionales consideran subjetivos o irrelevantes: origen geográfico, historia del encuentro, valor sentimental, circunstancias de la donación (figura 8, 9, 10). Esta información permite generar un campo ampliado de la comprensión material con la que construimos, creando capas de significado que enriquecen la experiencia de acceso a la colección. Este enfoque dialoga con las críticas de Jack Halberstam a los sistemas organizativos tradicionales, proponiendo formas de colapso creativo que permitan repensar las estructuras de clasificación desde la experiencia vivida más que desde categorías impuestas externamente.
La Biblioteca Cuir confronta constantemente la tensión entre permanencia y pérdida. A diferencia de las bibliotecas convencionales que aspiran a la conservación total, este proyecto asume la pérdida como parte constitutiva de su funcionamiento: pérdida de originales, pérdida por deterioro, pérdida por circulación, pérdida por transformación de la propia colección. Esta convivencia con la pérdida se relaciona con el mal de archivo derridiano: el deseo simultáneo de archivar y la imposibilidad de hacerlo completamente. Como propone Guerrero (2022), «El archivo es siempre una obra abierta, está volcado hacia lo incompleto, hacia la negación de la permanencia y se une como artefacto tránsfugo, desanclado y volátil» (p.17).
Esta forma de archivar no está exenta de conflictos. La diversidad de materiales –libros, fanzines, fotografías, textiles, panfletos, objetos prostéticos, besos y demás– tensiona los sistemas de clasificación tradicionales, diseñados para la homogeneidad y la permanencia. El registro desborda el marco técnico al reconocer que cada uno porta huellas de cuerpos y de afectos que no pueden reducirse a datos neutros. Simultáneamente, la catalogación se vuelve un campo de disputa: ¿cómo nombrar aquello que escapa a las categorías preexistentes? ¿Cómo dar cuenta de objetos que son a la vez memoria política, recuerdo íntimo y material frágil en riesgo de desaparición?
Por otro lado, en este proceso surgió también la necesidad de contar con un catálogo que diera cuenta de la diversidad de lo reunido. A partir de una planilla de Excel, este registro se ha convertido en una herramienta flexible que, lejos de operar únicamente como inventario técnico, permite sostener la complejidad de la colección. Allí conviven libros de editoriales tradicionales, copias piratas, fanzines autopublicados, impresiones precarias y objetos sin fecha ni procedencia clara. Cada entrada articula lo técnico y lo afectivo, y abre preguntas sobre las formas de ordenar aquello que se resiste a ser domesticado por la clasificación bibliotecaria. ¿Qué significa, por ejemplo, inscribir el valor sentimental de un objeto junto a una editorial o un ISBN inexistente? ¿Cómo pensar una hoja de cálculo cuando, más que fijar datos, se despliega como una cartografía de afectos, deseos y vínculos comunitarios que mantiene a la colección en movimiento?
Siguiendo a Halberstam (2018), la planilla también puede entenderse como un gesto de colapso creativo: una herramienta pensada para la rigidez numérica que fracasa en su pretensión de objetividad y se abre, en ese mismo fracaso, a usos experimentales que habilitan otras formas de organizar saberes. A su vez, cada registro encarna lo que Muñoz (2020) describe como futuridad queer: más que documentar lo ya dado, esta planilla señala hacia un entonces y allí, hacia un horizonte de archivo que todavía no existe plenamente, pero que se vislumbra en cada donación y en cada cruce de memorias. Como recuerda Guerrero (2022), el archivo no debe entenderse como un corpus clausurado, sino como un artefacto tránsfugo y volátil, siempre abierto a la pérdida y a la relectura. El catálogo de la Biblioteca Cuir, lejos de fijar definitivamente los objetos, acompaña ese movimiento, sosteniendo la colección en su precariedad y afirmando el archivo como una práctica que, en lugar de cerrar, insiste en la posibilidad de rehacerse una y otra vez.
5. Pensar en la materia: estrategias para soportar una colección
Las prácticas de cuidado que atraviesan a las comunidades LGBTQIA+, de la mano de consignas como la idea de ternura radical (radical softness, GenderFail, 2020), permiten plantear otras formas de relacionarnos con nuestro medio y territorio. El cuidado por nuestros pares humanos se expande al cuidado por aquellos no-humanos. Posicionarse ante la producción material desde la crítica cuir, implica por lo tanto tomar postura frente a los modelos de capitalización de la materia prima y las jerarquías dominantes que plantean un «uso y explotación» del material y no un vivir-con colaborativo.
La editorial Kikuyo, editorial chileno-ecuatoriana que se sitúa en las prácticas latinoamericanas, propone en su publicación Leer es espigar (2023) el espigar –y el acto de la recolección– como una operación clave en la construcción de lo común. Define la recolección como una voluntad política: «(…) espigar no es otra cosa que recoger después de la cosecha: espigar en la huerta, lo que deja la maquinaria, espigar-recolectar-recuperar en la basura u otro lado, espigar las imágenes para crear, para pensar, para compartir» (Varda, 2000). El proyecto material y transmaterial de la Biblioteca Cuir se sitúa desde esta operación base –la recolección– como una fuga a la industria de la materia prima y la explotación del territorio como formas de operar ante la construcción (figura 11).
Figura 11: Registro fotográfico jornadas de trabajo en Centro Cultural Rogelia, Archivo digital Biblioteca Cuir, 2025.
Contener una colección es pensar en su soporte y, por lo tanto, es pensar en cómo se construye. Plantearse el diseño y materialización de una biblioteca que no posee un lugar fijo, sino que (en sus inicios) funcionaba de forma esporádica en diferentes espacios, permitió sumergirnos en esa fuga a la normatividad que determina cómo debiese ser contenida una colección. Así, el diseño, campo de juego y experimentación que se adscribe a las metodologías propias del proyecto, se plantea como medio para imaginar otras aproximaciones, desde el cuerpo para moldear la forma en que usualmente se construyen los soportes.
De este modo, en instancias de trabajo durante la residencia en CCE, exploramos diversos materiales para poner en relación el cuerpo con los objetos de la colección y surgieron algunas aproximaciones, desde unos lentes adornados con una cortina tornasol de una tienda china (figura 12); un tótem vertical que sugiere agacharse o ponerse en puntas para llegar a una publicación; hasta una taza de vidrio que funciona como lupa (figura 13). Algunas operaciones base para torcer la mirada y la orientación hacia los objetos, como sugeriría Ahmed, son estrategias compartidas de otros pensadores como José Esteban Muñoz, cuando habla en su libro Disidentifications (1999) de la desidentificación como una estrategia política para apropiarse de la identidad y el cuerpo; para tener agencia sobre la materia.
Pensar el diseño del o los soportes de los objetos de esta biblioteca ha provenido principalmente de la recolección de materiales en la calle, encontrados, donados o en desuso, y resignificarlos, cambiar el sentido para el cual han sido fabricados con el objetivo de idear otras formas de contener la colección y de relacionarse con ella, fuera de la institución del edificio o de la estantería.
Para un encuentro editorial en CEINA, una de las primeras instancias en que socializamos el proyecto, desplegamos el Protocoso (figura 14), un dispositivo para desplegar y trasladar la colección, fabricado a partir de partes de una mesa, una rejilla, ruedas y bisagras. Para cada oportunidad que la colección fue exhibida de forma pública, tanto en CCLM, en CCE, en Chile, como en MASP en Brasil, buscamos formas de aproximarnos a los materiales con foco en la experiencia y percepciones sensoriales. Estas instancias nos permitieron imaginar de forma colectiva cómo construir un dispositivo y qué acciones posibilitan el movimiento. De este modo, debimos pensar de qué manera las categorías afectivas en que se organizaba la colección, que por las características del proyecto no son fijas, podrían estar en diálogo. Así, para CCLM las categorías fueron: cuidar, compartir, recordar y transformar. Mientras que para MASP estaban asociadas a la biblioteca como cuerpo: cuerpo roto, cuerpo colectivo, cuerpo erótico, cuerpo protesta y cuerpo inventado.
Figura 14: Registro Protocoso, Archivo digital Biblioteca Cuir, 2025.
Por lo tanto, el trabajo del equipo orientado al trabajo con dispositivos funciona de forma ligada al de la colección. Así, a partir de los elementos de la colección se plantea la pregunta acerca de cómo organizar una Biblioteca Cuir y a través de qué medios, que no sean convencionales, u obvios, se puede socializar el archivo. Para cada instancia de exhibición se propusieron categorías diferentes, las que varían de acuerdo al contexto, y cuentan una contraparte material. Frente a esto, ensayamos algunas soluciones desde el diseño, así, por ejemplo, la categoría recordar se traduce en un recipiente que contenga memorias y tesoros, lo que nos llevó a construir una estructura con múltiples compartimentos, dispuestos uno al lado del otro, iban revelando un fanzine, una pieza gráfica u otro objeto. Asimismo, la categoría compartir devino en un sillón con forma de semicírculo, para invitar a leer experiencias en común. El proceso de diseño y construcción se materializa finalmente como un proyecto comunitario (figura 15). En ella, el cruce de saberes permite generar un encuentro en torno a la materialidad, donde el diseño y la construcción suceden de forma colaborativa, fortaleciendo los afectos y expandiéndose de la publicación al martillo.
Figura 15: Registro construcción para Exposición en CCLM, Archivo digital Biblioteca Cuir, 2024.
6. Contagiar el afecto: metodologías cuir para expandir una biblioteca
Aunque el valor del archivo, los objetos y el tejido de afectos, memorias y resistencias que se manifiestan en los materiales que desafían las lógicas normativas es incalculable, la potencia de este no se limita a eso guardado. Es precisamente a partir de esa acumulación sensible que la Biblioteca Cuir busca compartir e irradiar su esencia desde el interior hacia el exterior. De este modo, la biblioteca se aleja de ser un acervo inerte; se convierte en una práctica viva que trasciende los márgenes del archivo y promueve un sentido comunitario.
Las bibliotecas, en su configuración más tradicional, a menudo limitan la posibilidad de establecer una relación íntima y sensorial con los objetos que resguardan. En muchos casos se da bajo normas que restringen el tacto u otras formas de contacto directo. No obstante, reconocemos que no es una condición inmutable. Desde esta perspectiva nuestro proyecto propone que los objetos puedan estar disponibles, aunque fuera temporalmente. Así, entendemos la biblioteca no como un lugar de conservación, si no como un espacio de encuentro, donde nuestras memorias pueden ser compartidas de forma libre. Esa es la apuesta que nos moviliza.
En este sentido, uno de los principios que buscamos integrar a las activaciones que desarrollamos es la posibilidad de no solo revisar los materiales, sino también de tocarlos, estar tan cerca como para efectivamente tomar, palpar y oler (Ahmed, 2019) y dejarse afectar por ellos. Además, buscamos generar y propiciar espacios de encuentro presenciales que permitan la interacción y el conocimiento de las experiencias que estos materiales contienen. Desde esta perspectiva, hemos explorado estrategias colectivas para ensayar metodologías y formas de archivar y socializar los contenidos, que incluyen diversas prácticas como preparación de comida, cruising de lecturas, talleres de escritura, performance, convites (eventos), exposiciones e incluso un podcast. Estas metodologías fomentan dinámicas de juego, incorporando cruces entre identidad e imaginación.
En este contexto, comenzamos a implementar prototipos de socialización en espacios culturales como CEINA, CCC, CCLM, CCE. Además, la Biblioteca Cuir fue parte de la exposición Histórias LGBTQAI+, del Museo de Sao Paulo (MASP) lo que nos permitió ser parte del programa público con un taller abierto. Adicionalmente, como colectivo, nos comunicamos con proyectos de Sao Paulo, como el Archivo Bajuba, Museu da Diversidade y Parquinho Gráfico en Casa do Povo, para visitarlos, conversar y compartir experiencias.
En la exposición realizada en CCLM, surgió la oportunidad de realizar una serie de talleres como actividades de mediación, enfocados en explorar relaciones directas entre la biblioteca y las comunidades LGBTQIA+. El taller “Metodologías Cuir” puso de manifiesto un ejercicio que había surgido con anterioridad en las asambleas de la Biblioteca. La Glossy (figura 16), como un ejercicio para definir conceptos y elaborar un glosario cuir colectivo y sus respectivos construcción de campos semánticos, surge con el objetivo de nombrar de otras maneras lo que nos rodea (Preciado, 2022). La tarea consistía en seleccionar palabras a partir de la revisión de los objetos de la colección, registrarlas y disponerlas en un contenedor, para luego sacar al azar un concepto y definirlo en base a la experiencia y el propio léxico de les participantes. Además, se utilizó la dinámica del “bachillerato” (o conocido como “stop” en otros territorios), pero con categorías del imaginario cuir.
Figura 16: Extracto de La Glossy, Archivo digital Biblioteca Cuir, 2025.
A partir de este juego popular, surgió posteriormente Bachillerato Marika para no olvidar (figura 17), una performance de resistencia y memoria que formó parte del Festival Desviaciones de Artes Escénicas y Disidencia Sexual en Chile. Al igual que las metodologías ya planteadas, esta propuesta se basa en el juego tradicional, pero haciendo eco de la violencia contra las identidades sexogénero disidentes del país. Propone tres categorías sobre las cuales decir “detente”: Nombre, apodo, y un mensaje para una de las tantas personas que ha sido víctima del odio y la política heterosexual, quienes han encarnado una memoria y resistencia. Por ejemplo, en la “S” se menciona a “Susana Sanhueza”, “Sabrosa”, con el mensaje “Seremos juntas tu grito en la tierra”; o en la “E”, a “Ever Albarrán”, “Estupendo”, con el mensaje “En la multitud busco tus ojos”. La lectura a viva voz de este juego fue acompañada por una animita (figura 18).
Figura 17 [Izda.]: Bachillerato Marika para no olvidar, Archivo digital Biblioteca Cuir, 2024.
Figura 18 [Dcha.]: Animita, Archivo digital Biblioteca Cuir, 2024.
Figura 19: Convite Marika en Centro Cultural de España, Archivo digital Biblioteca Cuir, 2024.
Una de las principales dificultades que enfrenta la Biblioteca Cuir es la disposición del material que tiene bajo su cuidado, el cual, en su mayoría, se encuentra en formato de texto e imágenes. Esto plantea el reto de que dicho material circule y sea conocido por las comunidades y contextos en los que se despliega. Ante esta situación, surgen preguntas claves, ¿Cómo se activa la colección y qué métodos debemos inventar para hacerlo? ¿Existe un límite para compartir memorias y objetos? ¿Cómo sortear las barreras idiomáticas o visuales?
Una posible respuesta a estas y otras interrogantes se encuentra en el podcast Otro delirio de la Biblioteca Cuir, que busca alcanzar nuevas audiencias y facilitar el acceso a la colección, vivencias y memorias disidentes que custodia. A través de narrativas de ficción y técnicas de audio, el podcast crea una experiencia inmersiva que acerca el patrimonio y las prácticas de archivo, así como su aporte cultural al campo del libro y la literatura. En ese sentido, la ficción se convierte en una forma de producción y expresión política y simbólica.
En la misma línea de explorar metodologías que amplíen los modos de producción colectiva, surgen iniciativas como el Archivo de besos (figura 20), un ejercicio que se ha activado en instancias públicas, como los convites, y que aborda el afecto y el deseo.
Figura 20: Extracto de Archivo de Besos, Archivo digital Biblioteca Cuir, 2024.
7. Palabras al cierre. Continuar imaginando una Biblioteca Cuir
El proyecto colectivo Biblioteca Cuir no se limita a ser un archivo o colección, es un espacio que resguarda materiales provenientes de experiencias afectivas y comunitarias. Basado en el diseño y creación de metodologías propias, este proyecto en constante expansión busca no solo sostener y cuidar su colección, sino también abrirla y activarla a las comunidades en distintos contextos. Esta biblioteca no convencional es una herramienta de posicionamiento y resistencia política, que se desmarca de lo normativo y ensaya formas para encontrarnos, nombrarnos y articularnos.
A lo largo de estos años, hemos enfrentado errores y pérdidas, pero también hemos acumulado una serie de aprendizaje, que nos han llevado a reconfigurar nuestro quehacer y a redefinir los objetivos del proyecto. Nuestra misión es preservar, compartir, visibilizar y persistir en formas de crear espacios para el deseo, así como la creación de espacios para las vivencias, experiencias y sensibilidades disidentes. Ante un mundo que insiste en la borradura de los relatos e imágenes que no responden a la norma, para nosotres, un catálogo se convierte en una cartografía de afectos, un soporte en un dispositivo que permite el encuentro, y el juego en una excusa para la fuga.
Esta biblioteca está lejos de pretender fijar lo cuir. Es una biblioteca que se desborda, que contagia y se cuela por las grietas del archivo tradicional. Es por esto que nos gusta afirmar que somos una maniobra de resistencia disidente. En un tiempo en el que la violencia y el miedo se han apoderado de los territorios, las bibliotecas, en particular las Bibliotecas Cuir, insisten en la imaginación como potencia radical para las memorias y los futuros por venir.
Referencias
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Varda, A. (Director). (2000). Los espigadores y la espigadora [Documental]. Ciné-Tamaris.
Pie de página
1 Tal es el caso de proyectos nacionales como la Biblioteca Cuir, Archivo Sindicato Amanda Jofré, Archivo Sindicato Afrodita, Memoria Transformista, ROTA: Contra Museo de la memoria disidente sexual, Otras Vidas, Activismo y Resiliencia Trans en Chile (TravesChile), Archivero Disidente-UDP, Fundación Archivo de la Memoria Trans, Fondo Mónica Briones Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, Archivo Mujeres y Género del Archivo Nacional, Las Yeguas del apocalipsis: Archivo Disidente, por mencionar algunos; proyectos de orden autoral y colectivo como Colectivo Universitario de Disidencia Sexual-CUDS, Transtextualidades Disidentes: serie audiovisual sobre escenas literarias LGBTIQ+, Guillermo Moscoso, Yeguada Latinoamericana, Yeguas Sueltas de Ernesto Orellana, Tan inmunda y Tan feliz de Wincy Oyarce, Travesía Travesti de Nico Videla; y espacios de difusión y socialización de la memoria disidente como Encuentro Nacional Trans Masculino, Festival Incorregibles, Festival de Artes Escénicas y Disidencia Sexual Desviaciones, Festival de Arte Disidente (FADI); FAD Fermentos, Arte y Disidencia; TRAVA: Festival de la Memoria Disidente Sexual de Valparaíso. A su vez, proyectos de igual envergadura en América Latina y el Caribe, tales como Archivo de la memoria Trans (Argentina), Moléculas Malucas. Archivos queer y memorias fuera del margen (Argentina), Cuadernos de existencia Lesbiana (Argentina), Potencia Tortillera (Argentina), Archivo Serigrafistas Cuir (Argentina), Museu da Diversidade Sexual (Brasil), Tropicuir (Brasil), Memórias e Histórias das homossexualidades (Brasil), Museo Q (Colombia), Archivo Arkhé (Colombia), Colombia Trans, Cuir, No Binaria (Colombia), Museo Travesti del Perú (Perú), Archivo Honduras Cuir (Honduras), Archivo Cubanecuir (Cuba), La archiva marica transfronteriza (Costa Rica), Archivo Queer. Contra archivo heterotópico Raúl Rodríguez (Venezuela), Macarena Orozco (Ecuador), Tania Macera (Ecuador), entre otros. (Volver al texto)
2 Ahmed (2019) propone que las emociones funcionan como orientaciones: nos mueven hacia ciertos objetos o nos alejan de ellos, configurando así qué y quiénes están disponibles para el contacto. Estas orientaciones no son neutras, pues dependen de historias pasadas que se inscriben en los cuerpos como impresiones, y establecen lo que ella llama una economía del tacto. En este sentido, no todos los cuerpos u objetos se encuentran igualmente disponibles para la proximidad, y son precisamente esas condiciones diferenciales de acceso las que definen cómo se producen los afectos y las memorias compartidas (Ahmed, 2019, pp. 59–61). (Volver al texto)
BIBLIOTECA CUIR
Maniobras de resistencia y memoria disidente
Cam Castro
Investigador independiente
Rocío Contreras
Investigador independiente
Rodrigo Cortez
Investigador independiente
Sebastián Marchant
Investigador independiente
seb.marchant@gmail.com
Cynthia Shuffer
Universidad de Santiago, Chile
Recibido/Submitted: 30/09/2025 | Aceptado/Accepted: 15/12/2025
DOI: 10.30827/sobre.v12i.35047
Citar como: Castro, Cam; Contreras, Rocío; Cortez, Rodrigo; Marchant, Sebastián; Shuffer, Cynthia. 2026. “Biblioteca Cuir. Maniobras de resistencia y memoria disidente”. SOBRE 12. https://doi.org/10.30827/sobre.v12i.35047
Cite as: Castro, Cam; Contreras, Rocío; Cortez, Rodrigo; Marchant, Sebastián; Shuffer, Cynthia. 2026. “Biblioteca Cuir. Resistance maneuvers and dissident memory”. SOBRE 12. https://doi.org/10.30827/sobre.v12i.35047